lunes, 11 de octubre de 2010

Declaración de principios

Ser un cascarrabias a los 35 no es tarea facil, creanme. Odiar al mundo desembosadamente en la flor de la vida, y admitir la contradicción exige mucha valentía.

Porque no soy un ermitaño, un antisocial, un antisistema, un anarquista o un fundamentalista taliban. ¡Ojalá fuera una lacra de ese estilo!

El problema, el grave problema, es que soy un humanista, progre y buen tipo... Pero odio al mundo y sus habitantes.

Siendo un incansable defensor de:
  • La vida en sociedad, y vivir todos juntos en armonía.
  • Respetar las opiniones ajenas, así como los otros respetan las nuestras.
  • Conocer y aprender del otro mas que de encerrarse en uno mismo.
  • Tratar de aportar una mirada diferente al debate en vez de imponer mis ideas.
Salgo a la calle en pleno once donde reina el egoísmo y desconsideración por el otro, y no puedo menos que arrojar los gafas al costado de la viñeta, meterme en la cabina telefónica y salir a patear tobillos para sublimar tanta corrección política.

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