Porque no soy un ermitaño, un antisocial, un antisistema, un anarquista o un fundamentalista taliban. ¡Ojalá fuera una lacra de ese estilo!
El problema, el grave problema, es que soy un humanista, progre y buen tipo... Pero odio al mundo y sus habitantes.
Siendo un incansable defensor de:
- La vida en sociedad, y vivir todos juntos en armonía.
- Respetar las opiniones ajenas, así como los otros respetan las nuestras.
- Conocer y aprender del otro mas que de encerrarse en uno mismo.
- Tratar de aportar una mirada diferente al debate en vez de imponer mis ideas.
Salgo a la calle en pleno once donde reina el egoísmo y desconsideración por el otro, y no puedo menos que arrojar los gafas al costado de la viñeta, meterme en la cabina telefónica y salir a patear tobillos para sublimar tanta corrección política.
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